¿Todos somos iguales o somos todos distintos? Lo que importa es que todos tenemos los mismos derechos, sin importar las diferencias.


No importa de dónde venimos, cómo somos o cómo hablamos. Todos tenemos el derecho de ser respetados. Todos tenemos la obligación de respetar a los demás. El Estado (los gobernantes, las oficinas, las leyes) debe garantizar nuestros derechos.
Vivir juntos siendo diferentes puede ser una ventaja: tenemos más costumbres, ideas y experiencias de las cuales aprender.
